Entre sombras y cadenas: el origen medieval de las hermandades de Semana Santa en España
En la España medieval, cuando las campanas marcaban el ritmo de la vida y la fe impregnaba cada rincón de las ciudades, nacieron las primeras hermandades de Semana Santa. No eran aún las solemnes procesiones que hoy conocemos, sino agrupaciones de hombres y mujeres que mezclaban devoción, miedo al más allá y una solidaridad casi feroz. Aquellas cofradías surgieron en calles estrechas, iluminadas por antorchas, donde el silencio se rompía con el sonido de cadenas arrastrándose sobre el empedrado. Los primeros hermanos no buscaban belleza, sino redención. Caminaban descalzos, con túnicas ásperas y rostros ocultos para no ser reconocidos. Algunos se flagelaban públicamente, convencidos de que cada golpe acercaba su alma al perdón divino. La gente observaba con respeto y temor, mientras los niños se escondían tras sus madres al ver figuras cubiertas avanzando lentamente entre sombras. Pero aquellas hermandades no eran solo penitencia. También fueron refugio. Si un miembro enferma...