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Mostrando entradas de octubre, 2025

La Cuenta del Reino: El Desafío Final del Gran Capitán a Fernando Católico

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  Pocas anécdotas condensan tanta audacia, genio militar e ingratitud real como la legendaria historia de las Cuentas del Gran Capitán . Gonzalo Fernández de Córdoba, el hombre que conquistó Nápoles y forjó la supremacía española en Italia, no solo fue un estratega invencible, sino también un símbolo de orgullo y dignidad ante el poder. Tras las victorias de Ceriñola y Garellano, que abrieron a España las puertas del dominio italiano, el Gran Capitán gobernó Nápoles con autoridad casi virreinal. Era admirado por sus soldados y venerado por el pueblo, algo que despertó los celos del Rey Fernando el Católico. Tras la muerte de Isabel, el monarca —cauteloso y calculador— temió que su general fuera demasiado grande para obedecer. Exigió entonces una rendición de cuentas por los gastos de la campaña, una manera sutil de humillarlo y restarle prestigio. La respuesta del Gran Capitán pasó a la leyenda. Convocado ante el rey, en lugar de los libros de contabilidad, presentó un pliego d...

El mito de la reina que nunca se bañaba

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  Entre los muchos relatos que envuelven a Isabel la Católica, hay uno que ha sobrevivido a los siglos con la fuerza de una leyenda negra: la idea de que la gran reina de Castilla solo se bañó dos veces en su vida. Una acusación tan absurda como intencionada, nacida de la pluma de enemigos que quisieron empañar la figura de una de las soberanas más influyentes de la historia. La realidad, sin embargo, es mucho más compleja y revela la colisión entre mentalidades medievales y modernas. En la Europa del siglo XV, el baño completo era visto con desconfianza. Los médicos advertían que abrir los poros con agua caliente debilitaba el cuerpo y dejaba la carne “expuesta” a las enfermedades. Además, la religiosidad de la época vinculaba el exceso de cuidados físicos con la vanidad y la corrupción del alma. En ese mundo, los perfumes, los paños húmedos y los lavados parciales eran la norma; sumergirse en una bañera era, casi, un acto exótico. Isabel, educada en la sobriedad y la discipli...